Es un blog destinado a cumplir una función informativa y de comunicación referido a la temática de la estimulación como prevención.
lunes, 13 de junio de 2011
Película muy interesante!
lunes, 23 de mayo de 2011
Retraso del lenguaje y del habla
El retraso en el habla de los bebés y niños debe ser diagnosticados lo antes posible
El diagnóstico: cuánto antes mejor
Sin embargo, antes de prescribir un diagnostico de trastorno específico del lenguaje, es imprescindible descartar, mediante un diagnóstico diferencial, una serie de criterios como:- No existencia de deficiencia auditiva.
- No presencia de trastorno neurológico.
- Un Coeficiente Intelectual (CI) superior a 80.
- La no existencia de otras áreas del desarrollo afectadas como la memoria, ritmo, motricidad,
Cuando el retraso del niño aparece SOLO EN EL HABLA nos encontramos con algunas características que pueden ser observadas en esos casos:
- Alteración en el orden de las sílabas (cocholate por chocolate).
- Asimilación de consonantes (fufanda por bufanda).
- Ausencia de grupos consonánticos (teno por tengo).
- Sustituciones (pistina por piscina).
Disfasia
Pero si además del habla, el niño también presenta afecciones en el lenguaje, tendrá dificultades en el uso de pronombres, artículos, tiempos verbales, siendo su lenguaje muy difícil de entender. En ese caso estamos hablando de una disfasia.Los niños que presentan retraso en el lenguaje, ya sea leve o severo, han de ser diagnosticados por un especialista lo antes posible, ya que una intervención temprana evitará el aparecimiento de posibles secuelas que podemos traducir por difluencias en el habla (tartamudez), logo fobias (miedo a hablar), dislexias (dificultades en lecto-escritura), etc.
El retraso del lenguaje es una de las afecciones más frecuentes en una consulta de Logopedia y Foniatría.
texto de Maria José Ortí Muñoz - Logopeda
El desarrollo del lenguaje
El Desarrollo del Lenguaje
Dr. C. George Boeree
Departamento de Psicología
Universidad de Shippensburg
Traducción al castellano:
Nacho Madrid
El lenguaje es una de las cosas más increíbles que somos capaces de hacer. Incluso sería posible que los homo sapiens fuésemos la única criatura en el planeta que tengamos esta capacidad. Solo los delfines muestran indicios de lenguaje, aunque somos aun incapaces de comprenderlo.
Parecemos hechos para hablar y comprender el lenguaje. Las áreas especializadas del cerebro como las áreas de Broca y Wernicke, sugieren que la genética nos provee con, al menos, los fundamentos neurológicos del lenguaje.
La lingüística es, por supuesto, una materia distinta, pero se sobrepone con la psicología un poco, especialmente en lo que se refiere al desarrollo del lenguaje en bebés y niños. La habilidad que tienen los niños pequeños para aprender el lenguaje – o incluso dos o tres lenguajes simultáneamente – es uno de los indicativos de que hay algo especial en nuestro cerebro a esas edades.
Todo comienza en la infancia. Desde el nacimiento hasta los 6 meses, los bebes hacen gran cantidad de ruido. Ellos chillan, gruñen, rugen y gritan. También arrullan, lo que posteriormente se convertirá en vocales.
De los 6 meses hasta los 10 meses, producen sonidos más complicados llamados balbuceos. Las primeras consonantes pueden ser combinadas con las vocales para hacer sílabas. Pronto, añaden otras consonantes.
Los padres juegan un papel importante en formar el lenguaje de los niños. Incluso estando preprogramados en cierta forma para usar el lenguaje, necesitamos aprender un lenguaje específico de la gente que nos rodea. Las madres típicamente ajustan su habla para ajustarse al nivel del niño. Este lenguaje se llama “motherese”. Se encuentra en prácticamente en todas las culturas del planeta, y tiene ciertas características comunes: Las frases son muy cortas, hay mucha repetición y redundancia, hay una cualidad melodiosa, y contiene muchas palabras especiales de bebé. Está también incrustada en el contexto de los alrededores, con constantes referencias a cosas cercanas y actividades que se están produciendo.
Motherese a menudo incluye una forma delicada llamada protoconversación:
| Madre | Niño (un año) |
| Mira! (llama la atención del niño) | (el niño toca el dibujo) |
| ¿Qué es esto? (pregunta) | (el niño balbucea, sonríe) |
| Si, son perritos! (nombrando el objeto) | (el niño vocaliza, sonríe, mira a su madre) |
| (mama ríe) Si, perritos! (repitiendo) | (el niño aliza, sonríe) |
| (risas) Si! (dándole feedback) | (el niño ríe) |
Mamá también hace preguntas como “donde está?” y “que está haciendo?”. Cualquier respuesta es recompensada con felicidad! Por supuesto, la conversación se vuelve más significativa cuando el niño puede realmente formar sus propias palabras. A los 10 meses, la mayoría de los niños comprenden entre 5 y 10 palabras. Solo ¼ de ellos llegan a las 40 palabras!
De los 12 a los 18 meses (más o menos) se llama la etapa de una palabra (o holofrásica). Cada palabra constituye una frase por sí misma. A los 12 meses, la mayoría de los niños pueden producir 3 o 4 palabras, y comprender entre 30 y 40. Otra vez, hay algunos niños que comprenden e incluso usan hasta 80! A los 14 meses, el número de palabras comprendidas salta a 50-100, e incluso el ¼ más lento sabe 20-50. A los 18 meses, la mayoría de los niños puede producir 25-50 palabras por sí mismos, y comprender cientos de ellas.
Dos características de esta etapa son las sobreextensiones y las infraextensiones. Por ejemplo, la palabra “sombrero” puede significar casi cualquier cosa que alguien lleve sobre su cabeza, un “perrito” se aplica a casi cualquier animal, y “papi” (algo que avergüenza a las mujeres de todo el mundo) puede aplicarse a cualquier hombre. Por otra parte, algunas veces los niños usan la infraextensión, en las que usan una palabra general para aplicarla una cosa específica. Por ejemplo, “bibi” puede significar MI biberón y solo mi biberón, y “papes” puede significar MIS zapatos y solo esos.
Hay ciertas palabras comunes que se muestran en la mayoría de los vocabularios infantiles. En inglés, incluyen mama, papa, bebe, perrito, gatito, patito, leche, galleta, zumo, muñeca, coche, oreja, ojo, nariz, hola, adiós, no, ve, abajo, y arriba. También hay palabras únicas, a veces inventadas por los niños, llamadas idiolectos, Los gemelos idénticos a veces inventan docenas de palabras entre ellos que ningún otro puede comprender.
Entre los 18 y 24 meses (aproximadamente), vemos el comienzo de frases de dos palabras, y del habla telegráfica. Aquí hay algunos ejemplos comunes, mostrando una variedad de funciones gramaticales, creadas por la simple conjunción de dos palabras:
Mira perrito, hola leche
Esa pelota, gran pelota
Zapato papa (por ejemplo, zapato de papa), zapato nene (p. ej. mi zapato)
Más galleta, más canción
dos zapato, ninguno zumo (números y cantidades)
mama sienta, Eva lee (“frases” de sujeto-verbo)
dame pelota, quiero mas (hacer peticiones)
no cama, no mojado (negación)
mama calcetín (“frases” de sujeto-objeto, p. ej. mama coge mi calcetín)
poner libro (“frases” verbo-objeto, p. ej. pon el libro aquí)
Después de los 24 meses, los niños comienzan a usar construcciones gramaticales de varios tipos: participios usados como verbos, preposiciones, plurales, verbos en forma pasada irregular, posesivos, ,el verbo ser / estar, artículos ... Es interesante ver que las formas verbales irregular simples se aprenden antes que las regulares.
Esto no está en ninguna forma restringido al inglés o a cualquier otro lenguaje: son universales. Por ejemplo, todos los niños comienzan con frases telegráficas:
Hombre limpia coche (El hombre está limpiando el coche)
Obachan atchi itta (Obachan ga atchi e itta, "mi tío fue por ahí”, en Japonés)
Los artículos (en los lenguajes que los usan) son aprendido como una idea general al principio, y solo se refinan más adelante:
Uh = a, the (inglés)
Uh = un, une, le, la en Francés
Duh = die, der, das, etc. En Alemán
Los géneros gramaticales no son una cosa fácil de aprender. Las palabras masculinas y femeninas en francés y las palabras masculinas, femeninas y neutras del alemán son solo una cuestión de memorización. La misma dificultad se aplica a las diferentes clases de verbos.
El aspecto (como diferenciar entre cosas que se hacen solo una vez y cosas que se hacen repetidamente – el perfecto y el imperfecto) se aprende antes que el tiempo (pasado-presente-futuro). El tiempo verbal es realmente muy difícil, aunque como adultos lo demos por sentado.
Parece haber lenguajes que son más fácil para los niños aprender, y otros que son más difíciles: algunos lenguajes (turco, húngaro y finés, por ejemplo) usan muchos sufijos para indicar una variedad de cualidades gramaticales y semánticas. Estos sufijos son sílabas muy comunes, y completas y totalmente regulares, y se aprenden pronto y fácil.
Por otra parte, algunos lenguajes (p. ej. El chino, el indonesio y en cierta forma el inglés) prefieren usar pequeñas palabras llamadas partículas (p. ej. el, de, en, y, etc.), Estas tienden a ser aprendidas más tarde, porque no tienen significado por sí mismas y son a menudo sin acento y pronunciadas sin claridad. Fíjese por ejemplo, que “de” y “el” se suele juntar en “del”.
Un tercer grupo – que contiene la mayoría de los lenguajes europeos y semíticos – tiene un sistema mixto, incluyendo muchas partículas y finales irregulares y sin acento. Si recuerdas los esfuerzos para acordarte del artículos alemán, las conjugaciones españolas o las declinaciones de los nombres del latín, se dará cuenta por qué los niños pasan un mal rato aprendiendo estas cosas también.
El aprendizaje del lenguaje no termina a los dos años, por supuesto. Los tres años de edad son importantes para algo llamado sobre-regularización. La mayoría de los lenguajes tienen irregularidades, pero a los niños de tres años de edad les encantan las reglas y se saltarán algunas de las irregularidades que aprendieron cuando eran más pequeños, p. ej. “yo cabo” por “yo quepo”. Los niños de tres años pueden hablar en frases de cuatro palabras y pueden usar 1000 palabras.
Con cuatro años, son grandes preguntones, y comienzan a usar muchas palabras del tipo de donde, qué, quién, por qué, cuando (aprendidas en ese orden). Pueden manejar frases de cinco palabras, y pueden tener un vocabulario de 1500 palabras.
Los niños de cinco años usan frases de seis palabras (con oraciones, no menos), y usan al menos 2000 palabras. Los de seis años usan hasta 6000 palabras. Y los adultos pueden usar hasta 25.000 palabras y reconocer hasta 50.0000.
Uno de los más grandes obstáculos para los niños es aprender a leer y escribir. En algunos lenguajes, como el italiano o el turco, es fácil: las palabras se escriben como se pronuncian, y se pronuncian como se escriben. Otros lenguajes – el sueco o el francés – no son demasiado difíciles, porque hay mucha consistencia. Pero otros lenguajes tienen sistemas de pronunciación terriblemente desfasados. El inglés es un claro ganador entre los usuarios de alfabeto occidental. Pasan años de educación en conseguir que los niños memoricen pronunciaciones irracionales. En Italia, por otra parte, la pronunciación no se reconoce como materia escolar, y los concursos de deletreo serían ridículos.
Y por último hay lenguajes que no usan alfabetos: el Chino requiere años de memorización de largas listas de símbolos. El japonés realmente tiene cuatro sistemas que todos los niños necesitan aprender: un gran número de símbolos kanji, adoptados hace siglos de los chinos; dos silabarios diferentes (alfabetos basados en sílabas); y el alfabeto occidental. Los coreanos, por otra parte, tienen su propio alfabeto con una perfecta relación entre símbolos y sonidos.
Para dar una muestra de ello y disfrutar viendo y escuchando una comunicación entre dos gemelos de algo más de un año comparto este video encontrado en youtube.
sábado, 14 de mayo de 2011
Cuerpo y movimiento
Cuerpo y movimiento - Esquema Corporal
El reconocimiento del cuerpo, sus diferentes partes y el movimiento independiente de cada una de ellas, es de gran importancia para el desarrollo en los primeros años de vida del niño.
Por motricidad gruesa entendemos los movimientos de cabeza, tronco y extremidades. Jugamos, ejercitando con cada una de ellas, para lograr el control y dominio de los movimientos. El equilibrio en los desplazamientos, la coordinación y el manejo de diferentes movimientos simultáneos, son logros que el niño va adquiriendo día a día.
Por motricidad fina entendemos los movimientos más agiles y pequeños que realiza la cara y los dedos de las manos y los pies. Jugamos para trabajar el movimiento agil de los dedos, la precisión y fuerza en el agarre y una buena coordinación con la vista.
Les dejo un link de música libre, para cantar y bailar, ideal para mover el cuerpito, ayudando de esta manera a incorporar su esquema corporal. Para trabajar jugando, especialmente dedicado a docentes, padres y personas que cuidan y entretienen niños!!
http://www.musicalibre.com.co/ A disfrutar!!
martes, 19 de abril de 2011
Cómo ser mejores padres
domingo, 17 de abril de 2011
La Familia es la única escuela de humanidad que existe
martes, 12 de abril de 2011
LOS HIJOS NO TE ESCUCHAN, TE OBSERVAN...
Cuando pensabas que no te veía, te ví pegar mi primer dibujo al refrigerador, e inmediatamente quise pintar otro.Cuando pensabas que no te veía, te escuché pedirle a Dios y supe que existía un Dios al que le podría yo hablar y en quien confiar.
Cuando pensabas que no te veía, te vi preocuparte por tus amigos sanos y enfermos y aprendí que todos debemos ayudarnos y cuidarnos unos a otros.
Cuando pensabas que no te veía, te vi dar tu tiempo y dinero para ayudar a personas que no tienen nada y aprendí que aquellos que tienen algo deben compartirlo con quienes no tienen.
Cuando pensabas que no te veía, te sentí darme un beso por la noche y me sentí amado y seguro.
Cuando pensabas que no te veía, te vi atender la casa y a todos los que vivimos en ella y aprendí a cuidar lo que se nos da.
Cuando pensabas que no te veía, vi como cumplías con tus responsabilidades aún cuando no te sentías bien, y aprendí que debo ser responsable cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, ví lágrimas salir de tus ojos y aprendí que algunas veces las cosas duelen, y que está bien llorar.
Cuando pensabas que no te veía, ví que te importaba y quise ser todo lo que puedo llegar a ser.
Cuando pensabas que no te veía, aprendí casi todas las lecciones de la vida que necesito saber para ser una persona buena y productiva cuando crezca.
Cuando pensabas que no te veía, te ví y quise decir: ¡Gracias por todas las cosas que ví, cuando pensabas que no te veía!
"NO TE PREOCUPES PORQUE TUS HIJOS NO TE ESCUCHAN...TE OBSERVAN TODO EL DIA".

domingo, 10 de abril de 2011
Entrenamiento para el control de esfínteres
El entrenamiento para el control de esfínteres solía iniciarse en la década del 40 alrededor de los 18 meses del niño, pero con el paso del tiempo esto ha cambiado y este se inicia más tardíamente. Según un estudio realizado en Estados Unidos en 2001 por Timothy Schum, profesor asociado de pediatría en el Colegio Médico de Wisconsin, la edad de control de esfínteres es en los niños los 39 meses y en las niñas los 35.
Si bien esto ha sido considerado por algunos especialistas consecuencia de padres demasiado laxos y por la influencia de las empresas pañaleras, según Andrea McCoy, profesora asociada de pediatría en la Universidad de Temple, puede deberse a que se ha aprendido que presionar a los niños en que esto puede no ser muy constructivo.
Para controlar los esfínteres los niños deben estar preparados físicamente para hacerlo y esto no sucede hasta los 18 meses o 24 meses, aproximadamente, por lo cual aunque asocien al inodoro con ello, no quiere decir que hayan aprendido a usar el baño.
Los niños dan señales de cuando es el momento para comenzar con el entrenamiento de control de esfínteres. Por lo que si se los padres lo observan detenidamente se darán cuenta de cuándo ha llegado el momento.
Algunas señales que indican que el niño está listo para comenzar con el entrenamiento:
- La hora de evacuar es regularmente la misma todos los días
- Es capaz de informar en el momento en que la evacuación se está produciendo
- Es capaz de bajar y subir sus pantalones sin ayuda
- Le interesa saber qué es lo que se hace en el inodoro
- Es capaz de sentarse y pararse solo en la pelela
- Se da cuenta de la diferencia entre cuando está limpio y sucio, seco o mojado y eso lo pone incómodo
- Responde a los aprobaciones de sus padres y desea complacerlos
Si la mayoría de estas señales se han hecho manifiestas en el niño, es el indicio de que está preparado para comenzar con el entrenamiento para el control de esfínteres.
Es importante que este no coincida con un período de cambios en la vida del niño, es decir, comienzo escolar, mudanza, etc., ya que de por sí el control de esfínteres es un cambio significativo que requiere de toda su energía y atención, por lo que si a ello se le suman otras modificaciones será mucho.
Cuando se comienza con el entrenamiento y no se tiene éxito, se recomienda dejar pasar un tiempo y volver a intentarlo nuevamente.
Algunas recomendaciones para manejar el entrenamiento del control de esfínteres:
- Empezar cuando se está seguro de que el niño está listo para hacerlo, teniendo en cuanta las señales anteriormente mencionadas
- Ir paso por paso: Siempre es recomendable esperar a que sea verano o el clima esté más caluroso para dar inicio al control de esfínteres a fin de que si se mojan la ropa o pasan algún rato desnudos sentados en la pelela no se enfríen; por lo cual hay que tener en cuenta no sólo la edad sino también la época del año para dar comienzo al entrenamiento. Luego colocar una pelela en el baño y empezar a hacer que el niño se familiarice con ella, explicarle para qué es, ofrecerle que se siente en ella un rato, y hacerlo a diario aunque pase un rato y no haga nada
- Para comenzar con el entrenamiento es preferible la pelela al adaptador que se coloca en el inodoro, puesto que es importante que el niño tenga sus pies apoyados en el piso, ya que eso les brinda seguridad, tranquilidad de que pueden pararse cuando lo deseen. Por ello, es necesario que la pelela sea lo suficientemente baja como para que ambos pies quedan bien apoyados. Y recién cuando sea más grande y ya controle bien sí pasar al adaptador
- No tirar de la cadena delante del niño al comienzo: La mayoría de los niños sienten que su caca es un bien muy preciado y que ellos vean como al tirar de la cadena el inodoro se traga esa parte de ellos puede resultarles aterrador. Claro que esto no se da en todos los casos y hay muchos a los que les fascina tirar de la cadena y les resulta muy divertido
- Disminuir los líquidos una hora antes de dormir: Para evitar que moje la cama en la noche se recomienda no ofrecer líquidos en la hora previa a ir a dormir
- Identificar las señales: Si el niño aprieta sus rodillas se agarra sus genitales y salta puede ser que necesite ir al baño
- Flexibilidad: Es perfectamente normal que en alguna oportunidad el niño retroceda y se haga encima, no hay que reprimirlo, ni ser muy estrictos
- Un compañero para el baño: Al principio es posible que el niño necesite algún compañero para que esté junto a él mientras están en la pelela, un peluche, un libro, etc.
- Aplaudir: Celebrar y felicitar el logro del niño cuando consigue exitosamente hacer en la pelela. Pero no exagerar demasiado porque puede resultar contraproducente; el niño sentir que ese es un bien tan preciado que mejor lo deja dentro de su cuerpo y así producirse la retención
- Paciencia con el control de esfínteres nocturno: Este lleva mucho más tiempo, recién cuando el niño comienza a levantarse seco de la siesta y eventualmente en la mañana. En general el control nocturno lleva un año más que el del día
- Coordinar con niñeras y maestras el entrenamiento: Cuando se comienza con el entrenamiento para el control de esfínteres, no hay vuelta atrás, por ello es importante que en todos los ámbitos y con todas las personas con que esté el niño, el tema sea tratado de la misma manera. Es necesario hablar con las niñeras, cuidadoras, maestras, familiares y buscar apoyo en el entrenamiento
El entrenamiento para el control de esfínteres en el niño, es un proceso que implica persistencia, paciencia y dedicación. Lleva, aproximadamente, unos 3 meses y a los 3 años de edad el 98% de los niños ya los controla con éxito y dice definitivamente adiós al pañal.